La disciplina marcará tu destino
El poder de la disciplina
Por: Daniel Jiménez
Siempre he pensado que la disciplina es una de esas palabras que todos entendemos, pero que muy pocos estamos realmente dispuestos a practicar.
Resulta curioso.
Vivimos en una época donde abundan los libros, los videos, los cursos y las conferencias sobre cómo alcanzar el éxito, pero, al final, casi todos terminan regresando al mismo punto: la disciplina.
Hace poco terminé de leer La disciplina marcará tu destino, de Ryan Holiday.
Y, aunque cada lector encuentra un mensaje distinto dentro de un libro, hubo una idea que me acompañó desde las primeras páginas hasta el final: la disciplina no es un acto aislado; es una forma de vivir.
Confieso que este libro llegó a mí en un momento oportuno.
Desde hace algún tiempo he intentado leer con mayor frecuencia.
No me considero un lector compulsivo ni alguien capaz de terminar varios libros en un solo mes.
Pero sí he descubierto que leer se ha convertido en una manera de ejercitar algo que considero igual de importante que el cuerpo: la mente.
En mi caso, esa idea tiene un significado muy particular.
No puedo entrenar físicamente como lo hace la mayoría de las personas.
Sin embargo, siempre he creído que existen muchas maneras de crecer.
Y una de ellas consiste en mantener la mente en constante movimiento.
Quizás por eso cada vez me interesan más temas que antes jamás imaginé explorar.
Las finanzas, por ejemplo.
Y resulta hasta contradictorio decirlo.
Siempre he sido, como solemos decir popularmente, un "cero a la izquierda" para las matemáticas.
Aun así, disfruto aprendiendo sobre educación financiera, inversión, ahorro y administración del dinero.
No porque aspire a convertirme en economista.
Simplemente porque entender cómo funciona el dinero también forma parte del crecimiento personal.
Lo mismo me ocurre con otro tema que despierta profundamente mi curiosidad: el comportamiento humano.
¿Por qué actuamos como actuamos?
¿Por qué tomamos determinadas decisiones?
¿Qué diferencia a las personas que alcanzan sus objetivos de aquellas que abandonan a mitad del camino?
Son preguntas que cada vez ocupan más espacio entre mis lecturas.
Y, de alguna manera, todas terminan conectando con el mismo concepto.
La disciplina.
Ryan Holiday desarrolla esa idea desde múltiples perspectivas.
Habla de la importancia de hacer lo correcto incluso cuando nadie nos observa.
De entender que el éxito rara vez depende de un golpe de suerte.
Y de asumir que los grandes resultados suelen ser la consecuencia de pequeñas acciones repetidas durante mucho tiempo.
Entre todas las frases del libro, hubo una que se quedó conmigo.
"Postergar en cualquier momento, de día o de noche, joven o viejo, y dejarlo para más tarde es un juego de perdedores."
Confieso que esa frase me obligó a detenerme.
Porque todos, en algún momento, postergamos algo.
Un proyecto.
Una llamada.
Una decisión.
Un libro.
Una conversación pendiente.
Pensamos que siempre habrá tiempo.
Pero la disciplina nos recuerda exactamente lo contrario.
Que el mejor momento para comenzar suele ser ahora.
No significa vivir obsesionados con la productividad.
Tampoco convertir cada minuto del día en una obligación.
Significa entender que las pequeñas decisiones de hoy terminan construyendo la persona que seremos mañana.
Quizás esa sea la enseñanza más valiosa que me dejó este libro.
La disciplina no pertenece únicamente a los atletas.
Ni a los empresarios.
Ni a los políticos.
Ni a los grandes líderes.
Pertenece a cualquiera que decida mejorar un poco cada día.
En mi caso, intento hacerlo leyendo.
Escribiendo.
Aprendiendo.
Escuchando audiolibros.
Interesándome por temas que antes parecían completamente ajenos a mí.
No siempre es fácil.
Muchas veces aparece el cansancio.
Otras veces la rutina.
Y, como le ocurre a cualquiera, también hay días en los que simplemente no tengo ganas.
Pero precisamente ahí es donde comienza la disciplina.
Cuando hacemos lo que debemos hacer incluso cuando no tenemos deseos de hacerlo.
No sé si este libro cambiará la vida de todo el que lo lea.
Cada lector vive una experiencia distinta.
Lo que sí puedo decir es que, en mi caso, reforzó una convicción que desde hace algún tiempo intento convertir en un hábito.
Tal vez no pueda entrenar mi cuerpo de la manera en que muchos lo hacen.
Pero siempre podré entrenar mi carácter.
Mi forma de pensar.
Mi capacidad para aprender.
Y mi disposición para seguir creciendo.
Porque, al final, la disciplina no consiste únicamente en levantarse temprano, hacer ejercicio o cumplir horarios.
También consiste en decidir, todos los días, qué clase de persona queremos llegar a ser.
Y quizás por eso Ryan Holiday eligió un título tan poderoso.
Porque más que marcar nuestro presente, la disciplina termina marcando nuestro destino.
Referencias
- Ryan Holiday. La disciplina marcará tu destino. Obra utilizada como base para las reflexiones desarrolladas en este artículo.
- Frase destacada del libro: "Postergar en cualquier momento, de día o de noche, joven o viejo, y dejarlo para más tarde es un juego de perdedores."
- Las opiniones, experiencias personales y conclusiones expresadas en este artículo son originales del autor.
Comentarios
Publicar un comentario