Hollywood: ascenso, caída y transformación de los grandes estudios

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De Disney, Marvel y DreamWorks a una industria que intenta reinventarse mientras Nintendo prepara su próximo gran movimiento

 Por: Daniel Jiménez

 

Durante décadas, hablar de Hollywood era hablar prácticamente del centro absoluto de la industria cinematográfica mundial. Los grandes estudios construyeron franquicias, personajes y universos capaces de trascender generaciones. Disney, Pixar, Marvel, Warner Bros., DreamWorks, Universal y 20th Century Fox llegaron, cada uno a su manera, a momentos extraordinarios de dominio.

Pero el cine, como cualquier industria, cambia.

Y quizás una de las cosas más interesantes de observar durante los últimos años es que muchas de las compañías que parecían prácticamente invencibles terminaron atravesando sus propias crisis.

No necesariamente porque el público dejara de ir al cine, sino porque cambió la forma en que consumimos entretenimiento. Llegó el streaming, aumentaron los presupuestos, aparecieron nuevas ventanas de distribución y, sobre todo, Hollywood comenzó a depender cada vez más de franquicias conocidas.

Entonces surge una pregunta inevitable:

¿En qué momento comenzó a cambiar Hollywood?

Disney, Pixar y Marvel: de la cima al laberinto

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Probablemente ningún conglomerado represente mejor el ascenso de Hollywood durante las primeras dos décadas de este siglo que Disney.

Durante años parecía que prácticamente todo lo que tocaba se convertía en oro.

A Disney se sumaron Pixar, Marvel, Lucasfilm y posteriormente buena parte de los activos de 21st Century Fox. Era difícil imaginar una concentración mayor de propiedades intelectuales bajo una misma sombrilla.

Pixar, mientras tanto, había construido una reputación extraordinaria con películas capaces de entretener a los niños mientras planteaban historias sorprendentemente maduras para los adultos.

Toy Story, Monsters, Inc., Finding Nemo, The Incredibles, Ratatouille, WALL-E, Up, Inside Out y Coco son solamente algunos ejemplos.

Pero después de Toy Story 4 y de una extraordinaria etapa comercial de Disney alrededor de Frozen II, comenzó una transformación.

La pandemia aceleró un proceso que probablemente ya estaba comenzando.

Disney+ adquirió una importancia enorme y varias películas de Pixar terminaron llegando directamente al streaming. Eso pudo beneficiar el crecimiento de la plataforma, pero también modificó la percepción del público sobre Pixar como una marca cinematográfica que tradicionalmente llevaba familias enteras a las salas.

Con el tiempo comenzaron a aparecer señales de recuperación, siendo Inside Out 2 una demostración contundente de que Pixar todavía podía generar acontecimientos cinematográficos de enorme magnitud.

Y algo parecido ocurrió con Marvel.

El fenómeno irrepetible del MCU

 

File:Marvel Cinematic Universe logo.png - Wikipedia

Entre 2008 y 2019 Marvel Studios realizó algo que Hollywood llevaba décadas intentando conseguir: construir un universo cinematográfico verdaderamente interconectado.

Desde Iron Man hasta Avengers: Endgame, cada película parecía formar parte de algo mayor.

Tony Stark, Steve Rogers, Thor, Hulk, Black Widow y posteriormente personajes como Black Panther, Doctor Strange, Spider-Man y los Guardianes de la Galaxia fueron formando una historia que durante más de una década mantuvo al público esperando el próximo capítulo.

Avengers: Endgame fue la culminación.

Y precisamente ahí encontramos el punto de quiebre.

El problema de Marvel después de Endgame no fue simplemente que algunas películas funcionaran mejor que otras. El verdadero desafío fue intentar sustituir una historia que había tardado once años en construirse.

A esto se agregó una expansión gigantesca.

Ya no bastaba con seguir las películas. Disney+ introdujo series que también formaban parte del universo y el volumen de contenido aumentó considerablemente.

Marvel pasó de generar expectativa a tener que administrar saturación.

También desaparecieron algunas de las figuras que habían servido como columna vertebral de la historia original.

El resultado fue un MCU mucho más grande, pero paradójicamente menos conectado emocionalmente para una parte del público.

Las fases posteriores comenzaron entonces una búsqueda de dirección que eventualmente conduciría hacia nuevos acontecimientos cinematográficos y personajes llamados a recuperar aquella sensación de evento.

Marvel no desapareció.

Simplemente descubrió algo importante: construir un universo puede ser más sencillo que mantenerlo después de haber alcanzado su clímax.

DC y Warner: tener los personajes no es suficiente

 

DC Entertainment - Wikipedia, la enciclopedia libre

Si Marvel representa el éxito de la planificación a largo plazo, durante años DC representó prácticamente el problema contrario.

Y resulta curioso porque pocas compañías poseen personajes tan reconocibles.

Superman.

Batman.

Wonder Woman.

Aquaman.

Flash.

Son algunos de los superhéroes más famosos de la historia.

El problema nunca fue la propiedad intelectual.

Fue la dirección.

DC tuvo éxitos importantes, pero nunca consiguió mantener durante suficiente tiempo una visión cinematográfica completamente estable alrededor de su universo compartido.

Cambios ejecutivos, modificaciones creativas, películas desconectadas y diferentes estrategias provocaron que el antiguo DCEU terminara perdiendo fuerza.

Producciones como Shazam! Fury of the Gods, The Flash y Blue Beetle tuvieron dificultades comerciales, mientras Aquaman and the Lost Kingdom terminó prácticamente cerrando aquella etapa.

El nombramiento de James Gunn y Peter Safran para dirigir DC Studios representó entonces algo más profundo que un simple cambio administrativo.

Era otro comienzo.

DC necesitaba algo que Marvel había tenido durante su época de mayor crecimiento: una dirección central reconocible.

El nuevo universo cinematográfico busca precisamente construir esa identidad.

Universal: sobrevivir aprendiendo del fracaso

 Universal Studios | Wikijuegos | Fandom

Universal ofrece otro caso fascinante.

La compañía posee algunas de las franquicias más reconocibles de Hollywood: Fast & Furious, Jurassic Park/Jurassic World, Despicable Me y diferentes propiedades asociadas al cine de terror.

Pero Universal también quiso construir su propio universo cinematográfico.

El llamado Dark Universe pretendía conectar a monstruos clásicos como Drácula, Frankenstein, la Momia y otros personajes legendarios.

The Mummy, estrenada en 2017, debía funcionar como una de las grandes puertas de entrada.

El resultado no fue el esperado y aquel universo prácticamente desapareció antes de realmente comenzar.

Sin embargo, Universal hizo algo interesante: cambió la estrategia.

En lugar de obligar a cada película a servir como capítulo de una gigantesca franquicia, comenzó a permitir interpretaciones individuales de determinadas propiedades. The Invisible Man demostraría posteriormente que los monstruos clásicos todavía podían funcionar bajo otro enfoque.

Al mismo tiempo, Universal fortaleció otras áreas, especialmente mediante Illumination.

Y ahí aparece un jugador que puede terminar siendo fundamental para el futuro de Hollywood.

Nintendo.

Pero antes de llegar ahí, debemos mirar otras historias.

Fox: cuando un gigante termina absorbido

 20th Century Fox' Is No More, As Disney Renames Studio

20th Century Fox fue durante décadas una de las grandes instituciones de Hollywood.

Desde Alien hasta Planet of the Apes, pasando por Avatar, X-Men, Deadpool y muchas otras propiedades, su historia cinematográfica es enorme.

Sin embargo, durante sus últimos años como estudio independiente comenzaron a aparecer problemas.

Fantastic Four, en 2015, representó uno de sus tropiezos más notorios dentro del cine de superhéroes.

Posteriormente, Dark Phoenix terminó convirtiéndose en otro golpe para la franquicia X-Men.

En 2019 se completó la adquisición de buena parte de los activos de entretenimiento de 21st Century Fox por Disney.

Uno de los grandes estudios históricos de Hollywood pasaba entonces a formar parte de un conglomerado todavía mayor.

La marca 20th Century Studios continúa existiendo, y películas como Avatar: The Way of Water demostraron la extraordinaria capacidad comercial de algunas de sus propiedades.

Pero aquella Fox independiente que durante décadas compitió directamente contra Disney, Warner y Universal ya pertenece a otra época.

Blue Sky: el estudio que no sobrevivió

La historia de Blue Sky Studios es todavía más contundente.

Durante años consiguió construir una identidad dentro de la animación gracias especialmente a Ice Age.

La franquicia se convirtió en un fenómeno internacional.

A ella se sumaron películas como Rio, Robots y otras producciones que permitieron a Blue Sky competir en un mercado dominado principalmente por Pixar y DreamWorks.

Pero la adquisición de Fox por Disney cambió completamente su panorama.

En 2021 Disney cerró Blue Sky Studios.

En este caso no hablamos simplemente de un punto de quiebre creativo.

Hablamos literalmente del final de un estudio.

Y eso demuestra hasta qué punto la concentración empresarial también transformó Hollywood.

DreamWorks: caer para volver a levantarse

 DreamWorks Animation | GreatestMovies Wiki | Fandom

DreamWorks Animation merece un capítulo especial.

Hubo una época en la que era probablemente el gran contrapeso de Pixar.

Shrek se convirtió en un fenómeno cultural.

Después llegaron Madagascar, Kung Fu Panda, How to Train Your Dragon y otras franquicias que consolidaron al estudio.

DreamWorks tenía algo particularmente atractivo: una personalidad diferente.

Mientras Pixar construía buena parte de su identidad alrededor de historias emocionales, DreamWorks utilizaba frecuentemente irreverencia, humor y personajes mucho más excéntricos.

Pero aproximadamente entre 2014 y 2016 comenzó una etapa complicada.

Películas como Turbo, Mr. Peabody & Sherman y Penguins of Madagascar no produjeron los resultados que el estudio necesitaba.

Hubo reestructuraciones y dificultades financieras.

Finalmente, NBCUniversal adquirió DreamWorks Animation en 2016 por aproximadamente 3,800 millones de dólares.

Parecía el cierre de una época.

Pero ocurrió algo interesante.

DreamWorks volvió a encontrar identidad.

The Bad Guys presentó una propuesta visual diferente.

Puss in Boots: The Last Wish recibió extraordinarias reacciones y demostró que una franquicia conocida podía reinventarse.

Posteriormente, The Wild Robot confirmó que DreamWorks todavía tenía capacidad para producir historias originales capaces de generar conversación.

La compañía que parecía haber perdido terreno comenzó nuevamente a sentirse relevante.

Hollywood y su obsesión con los universos

 The Multiverse Saga | Marvel Cinematic Universe Wiki | Fandom

Después de The Avengers, prácticamente todos querían construir un universo cinematográfico.

Pero Hollywood aprendió de la manera difícil que colocar personajes dentro del mismo mundo no significa automáticamente construir un universo.

Marvel funcionó porque primero construyó personajes.

Después los reunió.

El público conoció a Iron Man antes de verlo junto al Capitán América.

Conoció a Thor.

Conoció a Hulk.

Y cuando finalmente aparecieron juntos, la reunión tenía significado.

Algunos estudios intentaron invertir aquella fórmula: construir primero el universo y esperar que posteriormente el público desarrollara apego hacia sus integrantes.

El resultado no siempre funcionó.

Y precisamente por eso resulta tan interesante observar a Nintendo.

Nintendo: ¿el próximo gran universo cinematográfico?

 Nintendo | Nintendo Wiki | Fandom

Durante muchos años Nintendo fue extremadamente cuidadosa con Hollywood.

Y había razones.

La adaptación cinematográfica de Super Mario Bros. de 1993 se convirtió en una experiencia que durante mucho tiempo representó exactamente lo que podía salir mal cuando Hollywood adaptaba un videojuego sin comprender completamente su esencia.

Décadas después, Nintendo regresó.

Pero esta vez bajo condiciones completamente diferentes.

The Super Mario Bros. Movie, desarrollada junto a Illumination y Universal, demostró el potencial gigantesco de sus personajes en el cine.

Y aquí comienza la verdadera pregunta:

¿Estamos presenciando el nacimiento de un universo cinematográfico de Nintendo?

Nintendo posee algo que muchos estudios de Hollywood desearían tener.

Mario.

Luigi.

Donkey Kong.

Zelda.

Kirby.

Metroid.

Star Fox.

Pokémon, aunque su estructura empresarial y derechos audiovisuales hacen su situación particularmente diferente.

El catálogo es gigantesco.

Pero Nintendo tiene además otra ventaja: puede aprender de los errores cometidos por Marvel, DC y otros estudios.

No necesita construir inmediatamente un gigantesco universo interconectado.

Puede construir buenas películas.

Mario puede tener su espacio.

Zelda puede desarrollar su propia identidad.

Donkey Kong puede eventualmente expandirse.

Y solamente cuando las historias lo justifiquen tendría sentido pensar en conexiones mayores.

¿Estamos viendo una nueva etapa de Hollywood?

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Quizás el verdadero cambio no consiste en que Hollywood esté muriendo.

Hollywood está transformándose.

Disney continúa siendo gigantesca.

Marvel intenta reconstruir la sensación de acontecimiento que alguna vez convirtió cada estreno en conversación mundial.

Pixar parece haber recuperado parte de su fuerza.

DC comenzó otra vez.

DreamWorks encontró una nueva personalidad.

Universal aprendió a explotar sus propiedades sin necesariamente obligarlas a formar universos.

Fox ahora forma parte de Disney.

Blue Sky quedó como recuerdo de una época.

Y Nintendo comienza a ocupar un espacio cinematográfico que hace veinte años habría parecido improbable.

Por eso hablar del ascenso y caída de Hollywood quizás sea insuficiente.

Estamos hablando de ciclos.

Toda compañía alcanza un momento en el que sus fórmulas dejan de producir los mismos resultados.

La diferencia está en quién consigue reconocerlo a tiempo.

Porque Hollywood nos ha enseñado algo durante más de cien años:

ningún imperio cinematográfico permanece eternamente en la cima.

Marvel lo descubrió después de Endgame.

Disney lo experimentó después de una década extraordinaria.

DreamWorks tuvo que reconstruirse.

DC decidió comenzar nuevamente.

Y ahora Nintendo observa desde una posición particularmente interesante, con algunas de las propiedades intelectuales más reconocibles del planeta y décadas de errores y aciertos de Hollywood que puede estudiar antes de cometer los suyos.

Tal vez dentro de algunos años dejemos de preguntarnos si existe un universo cinematográfico de Nintendo.

La pregunta podría ser otra:

¿será Nintendo uno de los estudios que definan la próxima gran etapa de Hollywood?

 

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