La mala sangre: cuando dejamos que los problemas nos roben la paz
Hay batallas que simplemente no merecen nuestra tranquilidad Por: Daniel Jiménez En República Dominicana existe una expresión que probablemente todos hemos escuchado alguna vez: “No hagas mala sangre.” Puede decirla nuestra madre. Un amigo. Un compañero de trabajo. Nuestra pareja. O nosotros mismos después de descubrir que llevamos media hora pensando en algo que, probablemente, no merecía ni cinco minutos de nuestra atención. Hace poco, escuchando una conversación en El Mismo Golpe con Jochy , surgió precisamente el tema de esas situaciones que nos hacen hacer “mala sangre”, y automáticamente comencé a pensar en la cantidad de cosas que pueden provocarla. Porque para hacer mala sangre no necesitamos necesariamente atravesar una tragedia. A veces basta un tapón. Una llamada. Una respuesta que nunca llegó. Una discusión. Un comentario fuera de lugar. Un compañero de trabajo. Una deuda. Una relación. Un juego de pelota. Las redes sociales. O simple...